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¿En qué momento empieza nuestra creatividad?

Los momentos de creatividad

El montoncito de hojas está en blanco; la música en el volumen justo; el café fresco, recién hecho. Tenemos tres horas -de 23 a 2 de la mañana- para dedicarlas exclusivamente a escribir. Y arrancamos. 

Escribimos fluidamente durante 40 minutos y nos queda algo que nos gusta. Que es novedoso, que nos “cierra” y que nos parece que sintoniza con nuestro público.

Sacamos una conclusión: la tranquilidad y el foco en una tarea nos motivan. El contexto (texturas, música, café) también ayuda. Sabemos que a otras personas las motivan otras condiciones: la multitud, la escasez, los límites de tiempo, la multi-tarea. Pero a nosotros, en estos momentos, nos funciona la tranquilidad y el foco en la tarea.

Solemos pensar en términos de "momentos" creativos. Pero es una ilusión.

Los detonantes de la creatividad

¿Cuándo arranca nuestra creatividad?: ¿cuando empezamos a escribir?, ¿o cuando empezamos a preparar el café sabiendo que iba a formar parte de nuestro entorno ideal?, ¿o cuando decidimos dormir siesta para poder llegar descansados a las 2 de la mañana?, ¿o cuando decidimos organizarnos para tener todas las noches de lunes y jueves para escribir?, ¿o cuando decidimos dejar de dar clases los jueves porque, precisamente, los dedicaremos a escribir?

Nuestra creatividad se nutre de todas estas influencias,más o menos sutiles. Puede parecernos que nuestra creatividad sólo se concentra en los momentos de inspiración o de producción creativa. Pero nuestra intención creativa está detrás de cada decisión que tomamos en nuestro día a día.

Creativos part time

A veces nos definimos a nosotros mismos como “creativos part time”. Es un modo de decir que somos creativos “cuando podemos”.

Esta visión fragmentada de la creatividad está en línea con suponer que algunas profesiones son más creativas que otras. O que algunas personas nacen más creativas que otras (y no que cada uno tiene su propio estilo para crear). O que la creatividad debe dejarse para ciertos momentos.

Sin embargo, la creatividad es una manifestación de nuestra vida como un todo: nuestras relaciones, nuestros intereses, nuestras habilidades, nuestros entornos, nuestros proyectos, nuestros talentos, nuestro esfuerzo…

Podemos influir de manera positiva sobre nuestra creatividad imaginando ciertos recortes: separando momentos de generación y selección de ideas, reflexionando sobre aquellos estímulos que nos favorecen, practicando el proceso creativo en distintas etapas…

Pero hay que tener en cuenta que son artificios. Y que la creatividad no se sostiene en el tiempo si no existe una verdadera intención de hacer aportes novedosos y valiosos dirigidos a aquellos que nos importan.

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